Crea VLAN separadas: domótica, invitados, trabajo y ocio. Aplica reglas de firewall que eviten que una bombilla ‘salude’ a tu portátil. Habilita una red para visitas con caducidad y portal cautivo. Usa DNS filtrado y reserva IPs críticas. Implementa acceso remoto vía VPN con autenticación de dos factores, nunca por reenvíos inseguros. Así, la casa sigue siendo inteligente sin convertir tu red en un pasillo abierto, y cada dispositivo solo habla con quien debe, cuando debe.
Instala protección contra sobretensiones en cabecera y derivaciones sensibles. Un SAI mantiene router, hub y grabador encendidos para notificaciones durante apagones. Usa regletas con filtro y tierra dedicada para equipos delicados. Protege coaxial y Ethernet con descargadores adecuados, y respeta separación física entre potencia y datos. Programa apagado limpio del NAS y pruebas de batería trimestrales. Estas capas evitan espectaculares sustos tras tormentas y prolongan la vida de tus dispositivos conectados a diario.
Define qué se almacena, cuánto tiempo y dónde. Prioriza grabación local cifrada y acceso bajo perfiles. Documenta consentimientos y explica a la familia qué micrófonos o cámaras están activos. Desactiva telemetría innecesaria y revisa políticas de terceros. Establece un calendario de actualizaciones y revisiones de permisos. Con transparencia y control, la tecnología acompaña sin invadir, y todos saben cómo pausar, borrar o exportar datos cuando lo deseen, sin conocimientos técnicos avanzados ni sorpresas.
All Rights Reserved.